El “Chimy Ávila” en la agenda albiazul.

Todos sabemos que desde hace unas semanas Sergio Fernández esta pensando ya en la confección de la plantilla para la 2019-20 y la delantera es un objetivo prioritario sabedores de que los inquilinos de esos puestos son jugadores que no son propiedad albiazul. El deseo de Sergio pasaba por conseguir la continuidad en Vitoria de Jonathan Calleri, pero los primeros contactos mantenidos con los propietarios del argentino, el Club Maldonado a través de Stellar Group, han arrojado unas exigencias económicas que la entidad del Paseo de Cervantes no puede satisfacer para hacerse en propiedad con el delantero, al que tampoco le van a faltar ofertas importantes visto de nuevo su buen rendimiento en Vitoria.

Como en anteriores campañas se ha fijado en un club que está en seria amenaza de descenso -es tradición de los últimos años pescar entre los equipos que acaban perdiendo la categoría (Camaras y Deyverson “Levante”, Ximo Navarro “Las Palmas”, el propio Calleri ya mencionado)- como el Huesca y se ha puesto manos a la obra para tratar de hacerse con los servicios de Ezequiel Chimy Ávila, un futbolista que está deslumbrando en la segunda vuelta liguera por los muchos y sensacionales goles que ha marcado.

El delantero argentino se encuentra en el Huesca cedido por el San Lorenzo de Almagro y ya ha expresado su deseo de seguir en el club altoaragonés durante una tercera temporada, pero dicha cuestión sería imposible en caso de descenso. Su primera obligación pasa por regresar a la entidad que ostenta sus derechos, pero la siguiente es la última campaña de contrato del rosarino y la intención del Ciclón es aprovechar su excelente rendimiento en este curso para hacer caja este mismo verano a través de un traspaso a Europa.

Ahí es donde surge el interés de un Alavés que se encuentra muy necesitado en su ofensiva, donde casi todas sus piezas son en estos momentos futbolistas cedidos con un futuro incierto en la capital alavesa. De ahi que como de costumbre el club tenga que rastrear el mercado buscando un goleador de garantías.

Con su rendimiento excepcional, Ávila, de 25 años, ha explotado en una segunda vuelta liguera en la que sus registros goleadores están a la altura de grandes killers de primera división a parte de que los últimos goles son de muy bella factura.

Esa habilidad no ha pasado desapercibida para varios clubes, entre ellos un Alavés que ve en el argentino la opción de incorporar un perfil diferente a los que ha manejado esta temporada en ataque. Y es que, con sus 170 centímetros, el rosarino no es el clásico nueve, sino que se trata de un segundo delantero rápido y habilidoso, de los que se complementan a la perfección con un ariete de referencia y también pueden actuar como enganche en la mediapunta o cayendo a uno de los costados. En Huesca, por ejemplo, casi siempre parte desde la banda izquierda y se ha acoplado a la perfección con un punta de referencia poderoso físicamente como Enric Gallego, como ya hizo la pasada campaña escoltando a Cucho Hernández, más gris en el presente curso.

El problema para El Glorioso es que esa irrupción del argentino no ha pasado desapercibida para nadie y son ya muchos los clubes que lo tienen incluido en sus agendas. El deseo de Ávila es continuar en España para conseguir la nacionalidad por residencia -en verano podría empezar con los trámites al cumplir dos años en el país- y la ventaja es que San Lorenzo tiene la obligación de venderlo al acabar su contrato allí en junio de 2020. Por esa razón, puede ser un fichaje que entre dentro de los parámetros económicos que maneja la entidad del Paseo de Cervantes y, además, el salario del futbolista tampoco dispararía el gasto destinado a la plantilla al contar con un sueldo modesto ahora mismo.

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